El fin de un ciclo
Me encantaría decir gracias, gracias, muchas gracias por tantos años y por tanto amor, querida yo. Fueron años de experiencias maravillosas, de mucha luz y de oscuridad, de caminos largos y cansados, de trabajo duro pero honesto. Hoy reconozco todo esto que hemos recorrido y lo honro con ternura, respeto y amor. Me siento tan entusiasmada de estar hoy aquí, sentada, viendo nuestra vida pasar como una película en cámara rápida frente a mi cabeza. Cada memoria, cada detalle, cada imagen, se sigue sintiendo viva. Muchas veces sigo trayendo a esa Andy de 21 años; muchas otras veces me pregunto: ¿quién era yo? Porque al mirarme al espejo no logro reconocerme del todo. En aquel momento no tenía ni la mínima idea de todo esto que podía suceder, de todo lo que tendría que destruir de mí misma, pero sobre todo de todo lo que podría reconstruir y de la nueva versión que podría llegar a ser: una más liviana, una más plena, una más libre. ¡Qué viaje, mujer! Tan largo que hasta se siente nostalgia ...