La muerte cómo puerta a nuevos caminos

Hoy escribo esto con todo mi amor e intención para que los corazones a quienes la muerte han visto cerca.

Hoy es 9 de abril de 2025, hoy se cumplen 4 años de aquel día en el que mi hermano mayor Riki  dio su último respiro y dejó este mundo para ir a su mundo, hoy y cada día lo recuerdo como lo que siempre fue, ese hombre apasionado y amoroso. 

Hoy me doy el tiempo de sentarme a reflexionar en cómo la vida nos ha cambiado, a mi y a toda mi familia, pero, hoy solo puedo hablar de mi, y de cómo la muerte de mi hermano me abrió una puerta gigantesca hacia mi interior y por consecuencia hacia mi nueva realidad.

Ha sido un viaje corto pero a su vez extenso, cansado pero dichoso, alegre pero melancólico, ha sido perfecto.

Mi hermano y yo fuimos almas gemelas, el era mayor que yo por 16 años, fungió como mi padre durante los primero años de mi infancia, nos separamos por varios años, ya saben, la pubertad que me acecho y el comienzo su vida adulta lejos de casa, nuestros caminos se reencontraron cuando él volvió a mi ciudad natal al cumplir sus 40 años, y ya no vivía ahí pero la casa de mi madre fue lo que siempre nos unió. Recuerdo bien las últimas memorias a su lado, los dos siendo ya adultos responsables de una vida, intentando y haciendo lo mejor.

Él se había vuelto amante de las bicicletas, era su deporte, un día mientras visitaba la casa de mi mamá salimos rumbo a la playa, me agradezco cada día por haber dicho que si a esa salida, fue un momento nuestro, íntimo y amoroso como hacía mucho no lo teníamos, platicamos y reímos, me mostró lo genial que se sentía bajar con mucha velocidad por la colina empinada, yo honestamente preferí bajarme de la bici y empujarla jajaja, aquel dia lo vi divertirse como niño, fue hermoso. Y aunque el final fue inesperado (una de las llantas se ponchó y tuvimos que caminar hasta la carretera), recordaré ese día hasta siempre, en el fondo de mi corazón atesoro cada momento de aquella mañana para jamás dejar de sentir esa dicha que juntos experimentamos.

El corazón de mi hermano dejó de latir el 9 de abril de 2021, un viernes, su cuerpo fue sepultado de inmediato debido a que murió de covid, ese día su alma deshabito ese cuerpo y se mudo a todos y cada uno de los rincones de este universo. 

Recuerdo bien aquel viernes, se sentía todo desplomarse y podía sentir como todo dejaba de tener razón de ser, recuerdo bien que lo único que pude hacer fue abrazar un árbol que estaba cerca del hospital, un árbol no muy grande y no muy fornido, hasta hoy yo siento que la fuerza de ese árbol fue la que me sostuvo.

Desde aquella fecha mi vida dio un giro de 180 grados, con el corazón roto y herido la muerte abrió una puerta inesperada, una puerta que por mi misma jamás me hubiera atrevido a cruzar, una puerta a la que tanto le temía pero era momento de enfrentarla.

Ahora que veo con retrospectiva cada suceso, me doy cuenta que este fue el inicio de una gran aventura que me llevaría a las aguas más profundas, oscuras y cristalinas de mi ser.

Hoy vivo honrando la memoria de mi hermano, con la convicción de aprovechar cada día, con la dicha de ver todos los regalos diarios que la vida me da y con la esperanza de algún día volverlo a abrazar.

Siempre aquí hermano mío, siempre aquí, allá y en el infinito.












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